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Ceterum censeo politicae ese delendam

Ceterum censeo politicae esse delendam

sábado, 17 de enero de 2026

¿Cuál es el verdadero interés de Donald Trump en Groenlandia?

 

Mucho se está hablando de Groenlandia estos días, tanto que parece inminente que será conquistada por Donald Trump; este tema está sirviendo para rellenar periódicos, podcasts, vídeos, noticias, debates y convidadas en los bares, y todo eso está bien como entretenimiento, pero cuando ves arrogarse argumentos absurdos a la cara y de forma no irónica, casi me da pena tanto por el que los crea como por el que se los cree.

No voy a explayarme del nivel de la prensa que tenemos, ya que seguramente es lo que nos merecemos; y cuando ves que algunos afirman que la OTAN se va a enfrentar junto a la UE a EE. UU. por Groenlandia, o que la armada danesa va a demostrar su autoridad con unas maniobras y plantarle cara a Trump para que pocas horas después anuncie que le pide a EE. UU. que se les una, es ya un nivel lamentable, digno de una prensa europea que nunca ha destacado por ser el lápiz más afilado del estuche y que está llegando a niveles de irrelevancia mundial.
Podríamos valorar lo complejo que sería una adquisición de un país en pleno siglo XXI, y más cuando los groenlandeses no quieren; el problema burocrático que lleva el aceptar un nuevo estado, ya que esto, por mucho que vean a Donald Trump como un tirano medieval, no lo puede hacer y deshacer a su gusto como él quisiera; si la aprobación del Congreso es algo materialmente imposible y ahora mismo no pasa por su mejor momento y, según encuestas, podría perder el Congreso en las elecciones de midterm, lo que complicaría mucho el resto de legislatura e invadir un país no le iba a favorecer mucho. Podría equivocarme, pero esto entra un poco en el sentido común.

Para ir al grano, el verdadero motivo de Trump en Groenlandia no es invadirla, sino obtener jugosos derechos de extracción minera que podrá ofrecerle a la empresa KoBold Metals, que será la encargada de gestionarlos y extraerlos. Una vez introducido, vamos a explicar quién es KoBold Metals.

KoBold Metals es una empresa estadounidense fundada en 2018 que está reinventando cómo se busca y se encuentra minerales críticos usando tecnología avanzada, especialmente inteligencia artificial (IA). En lugar de depender únicamente de los métodos tradicionales de exploración, que suelen ser caros, lentos y poco eficientes, KoBold combina el análisis de enormes cantidades de datos geológicos con algoritmos de IA y la experiencia humana de geocientíficos y expertos tecnológicos para identificar lugares con alta probabilidad de contener metales esenciales.
La compañía se define como un explorador científico de metales para baterías y otros materiales necesarios en tecnologías verdes —como cobre, litio, níquel y cobalto— utilizados en baterías, vehículos eléctricos y energías renovables. Su objetivo es hacer que la exploración sea un proceso más sistemático, repetible y eficaz, aprovechando datos históricos, imágenes satelitales y modelos computacionales que predicen dónde es más probable encontrar minerales valiosos bajo tierra.

KoBold no es una minera tradicional; es una mezcla entre empresa tecnológica y de exploración geológica. Desarrolla herramientas propias basadas en IA, como plataformas de machine learning que analizan datos complejos para guiar decisiones sobre dónde perforar y qué áreas priorizar, reduciendo así riesgos, costes y tiempo.

Además, KoBold está respaldada por inversores muy conocidos del mundo tecnológico y financiero, incluidos fondos ligados a Bill Gates a través de su fondo Breakthrough Energy, Jeff Bezos, Sam Altman, Peter Thiel y grandes firmas de capital riesgo, lo que ha permitido a la empresa expandir sus proyectos por todo el mundo y avanzar hacia descubrimientos importantes, como depósitos de cobre en Zambia.

Lleva años explotando con la la isla en busca de minerales ratos que tanto se necesita para los dispositivos electrónicos

Peter Thiel también ha invertido en Praxis , una startup tecnológica que combina tecnología, comunidad digital y urbanismo futurista para crear una especie de “ciudad-estado” o territorio autónomo enfocado en la innovación. Su objetivo es construir un espacio físico donde las regulaciones sean más flexibles, permitiendo experimentar con tecnologías avanzadas como inteligencia artificial, criptomonedas, biotecnología y energías renovables, mientras se fomenta un ecosistema de startups y talentos globales. Antes de que exista físicamente, la comunidad de Praxis ya funciona de manera digital, con miembros de todo el mundo participando en gobernanza, votaciones y estructuras sociales propias. Y la idea se podrá poner en práctica en Groenlandia
Para rematar tenemos a Energy Transition Minerals, empresa australiana, que a través de una empresa llamada Ballard Partners, que pertenece a uno de los mayores recaudadores y donantes de la campaña de Trump, para que sea su representante en asuntos políticos y haga de lobby para hacer unos derechos que tienen en un yacimiento en Groenlandia para extraer tierras raras uranio y Torio y que tiene problemas medioambientales y que los groenlandeses le han parado la extracción para que no contamine con radiación toda la zona. Trump querrá tener derechos en Groenlandia para poder hacer y deshacer a su gusto y estás empresas serán las ganadoras de todo esto, Acosta de los indígenas y de la destrucción medioambiental, por eso no necesita adueñarse de la isla, que total militarmente se encargan ellos de defenderla a través de su base de Pituffik de 16km2 y con 1000 militares.

Al final todo son intereses económicos y políticos, y mientras nos entretenemos en debatir el sexo de los ángeles, el derecho internacional y temas polarizados, nos acabarán metiendo todo esto sin que la gente se dé cuenta; y todo con la colaboración de la prensa y los gobiernos, que nos venden todo el humo para luego justificar todas sus leyes totalitarias en defensa de la democracia. Pero da lo mismo, ya que para cuando esto ocurra ya te tendrán salivando en el siguiente tema de moda para tenerte entretenido.

viernes, 14 de noviembre de 2025

1,1 TRILLONES de dolares en Riesgo: El FMI Advierte Sobre la Próxima Gran Crisis Financiera

Desde hace años, dentro del sector financiero existe un secreto a voces que pocos se atreven a mencionar públicamente. Una dinámica preocupante que avanza silenciosa, pero firme, hacia un potencial estallido que podría ser incluso más devastador que la crisis subprime de 2008. Muchos profesionales del sector lo saben, lo comentan en privado, pero prefieren guardar silencio. Y es que, como entonces, se están repitiendo errores que ya demostraron tener consecuencias catastróficas.

La diferencia fundamental es que esta vez no se están empaquetando hipotecas, sino créditos empresariales, muchos de ellos de calidad cuestionable. El riesgo que antes quedaba dentro de los balances bancarios se está trasladando ahora a fondos, aseguradoras, planes de pensiones y otros actores de la llamada banca en la sombra. Y lo más inquietante es que, para muchos inversores que adquieren estos activos, el riesgo real es completamente desconocido.

La nueva era del riesgo: el crédito corporativo empaquetado

Lo que se está generando se parece demasiado a lo que ocurrió antes del colapso financiero de 2008. Los bancos conceden préstamos sin analizar rigurosamente la solvencia de las empresas receptoras, sabiendo que luego podrán “empaquetar” y vender esos riesgos a terceros. La narrativa oficial es que todo esto sirve para “diversificar”, pero esa palabra se ha convertido en un eufemismo que oculta una realidad mucho más oscura.

La banca en la sombra —hedge funds, fondos de crédito privado, aseguradoras y gestoras de activos— ha entrado de lleno en esta dinámica. Compran deuda empresarial empaquetada, titulizada, fragmentada… y todo ello a intereses muy bajos, impulsados por el respaldo explícito o implícito de los bancos centrales de cada región. El resultado es una cadena de exposición al riesgo que se extiende por todo el sistema financiero global.

El canario en la mina: señales que ya están apareciendo

Algunos analistas consideran que ciertos episodios recientes son indicadores tempranos de un problema mayor. Entre ellos destacan empresas como First Brands, dedicada a componentes de automoción, cuya quiebra ha salpicado a numerosos fondos y entidades relacionadas con este tipo de créditos empaquetados. Para quienes conocen los entresijos del sector, estas quiebras son señales inequívocas de que algo no va bien.

Y mientras los medios se centran en los problemas de la banca mediana estadounidense —resueltos con apaños temporales y la intervención salvadora de gigantes como JP Morgan— el riesgo más profundo está creciendo en silencio en estas operaciones estructuradas.

Europa, epicentro de las operaciones sintéticas

Solo en el último año, la banca europea ha utilizado estas herramientas para empaquetar más de 460.000 millones de euros en créditos y transferir el riesgo a inversores institucionales. La estrategia es sencilla: sacar del balance las primeras pérdidas potenciales para reducir el capital exigido por los reguladores. Así, el banco “libera” recursos que puede volver a utilizar para seguir prestando y endeudándose… con mejores márgenes y menos supervisión.

Entre los bancos más activos en este tipo de operaciones aparecen nombres de enorme peso:

  • Banco Santander – líder europeo en transferencias sintéticas de riesgo.


  • Barclays Bank – el gigante británico en segunda posición.

  • BNP Paribas – recientemente envuelto en escándalos por financiar conflictos como el genocidio de Sudán.

  • Deutsche Bank – habitual protagonista de rumores de quiebra, aunque siempre rescatado de una forma u otra.

  • Intesa San Paolo – una potencia italiana con decenas de miles de millones titulizados.

  • Y detrás, entidades como BBVA o CaixaBank, también presentes en este mercado.

La lista es larga, preocupante y muestra que la práctica no es incidental: forma parte del núcleo del negocio bancario actual.

Operaciones SRT: el nuevo nombre del riesgo sistémico

El concepto clave que conviene aprender y recordar es SRT (Synthetic Risk Transfer), o transferencia sintética de riesgo. Se trata de una operación mediante la cual un banco transfiere a inversores externos el riesgo de impago asociado a una cartera de préstamos sin transferir la propiedad legal de esos préstamos.

En muchos casos, esos inversores externos no son sofisticados fondos internacionales, sino clientes del propio banco: ahorradores con depósitos, fondos de inversión tradicionales o accionistas que desconocen que parte de su dinero está respaldando créditos de dudosa calidad. Ven cómo la rentabilidad sube, impulsada por relaciones bancarias con centros de poder, sin saber que esa rentabilidad se obtiene asumiendo un riesgo que nadie les ha explicado.

La diferencia con la crisis de 2008

En 2008, las carteras de crédito se empaquetaban y vendían casi completas; servían para obtener liquidez del banco central y, de paso, para liberar capital regulatorio. Hoy, las operaciones sintéticas no buscan liquidez, sino apretar aún más el acelerador del endeudamiento. No se complejizan los activos: se complejiza la ingeniería para liberar capital y seguir prestando.

Y ahí radica la nueva bomba: es más barato, más rápido, más flexible… y potencialmente más letal.

La advertencia del FMI: una bomba que nadie quiere desactivar

El Fondo Monetario Internacional ha advertido que existen más de 1,1 billones de dólares  1,1 Trillions dolar) en activos bancarios titulizados sintéticamente. Una cifra que crece sin parar y que representa, según muchos expertos, una bomba de relojería financiera.

Desactivarla sería casi imposible sin generar un agujero devastador en los balances de numerosos bancos globales. Y lo más inquietante: no hay incentivos reales para intentar desactivarla. Mientras la economía aguante, mientras los bancos sigan generando beneficios y mientras los reguladores miren hacia otro lado, la pelota seguirá creciendo.

El papel de las divisas digitales de bancos centrales (CBDCs)

Cuando la crisis finalmente estalle —porque muchos creen que es cuestión de tiempo—, es probable que la solución planteada por los gobiernos y bancos centrales sea la implantación acelerada de las divisas digitales de Banca Central (CBDCs). Podrían presentarlas como un remedio necesario para “controlar” la situación y evitar el colapso del sistema. El discurso ya se vislumbra: “Hay actores que han actuado mal, pero también los ahorradores han vivido por encima de sus posibilidades”.

Una narrativa que ya hemos escuchado en otras crisis y que volverá a repetirse.

Conclusión: no será que no se advirtió

La historia financiera está llena de episodios que “nadie podía prever”, según se afirma siempre después. Pero esta vez, como entonces, sí se puede prever. Se puede investigar. Se puede analizar. Y se puede advertir.

Estamos ante un sistema que acumula parches como quien intenta salvar una colchoneta de playa llena de agujeros. Tarde o temprano, la presión será insostenible y la estructura acabará hundiéndose.

Puede que aún quede tiempo, pero cada día que pasa, la bomba sintética sigue creciendo.

Y cuando estalle, será difícil argumentar que no había señales.